html Maridaje con jerez (Fino y Manzanilla) · Combinación con embutidos · Carnes frescas
Vino Establecido

Jerez (Fino y Manzanilla)

Jerez seco

Jerez seco. El maridaje andaluz tradicional para la bellota ibérica; su carácter oxidativo y a frutos secos armoniza con la grasa de cerdo ibérico alimentado con bellotas.

Categoría
Vino
Subcategoría
Jerez seco
Región
Jerez (Andalucía), España
Significado
Establecido
Socios curados
5
Total de referencias cruzadas
11
Por qué funciona esta combinación
Los aromas oxidativos, con notas a frutos secos y levadura, reflejan el carácter graso de la carne de ternera ibérica alimentada con bellotas; su paladar seco se corresponde con la intensidad de la salinización sin que el dulzor resulte discordante.

El jerez seco —en concreto el Fino y la Manzanilla (los estilos de crianza biológica extra secos)— es el maridaje tradicional andaluz para el jamón ibérico y una de las mejores combinaciones gastronómicas del mundo. La lógica de este maridaje se basa en varios factores: el carácter oxidativo y a frutos secos del jerez de crianza biológica (la levadura flor desarrolla aromas a levadura de pan y almendra durante la crianza en barrica) refleja el carácter a frutos secos derivado de la bellota de la grasa del jamón ibérico alimentado con bellota; el paladar extra seco soporta la intensidad de la curación en sal sin que el dulzor desentone; el moderado contenido alcohólico (~15%) aporta el cuerpo suficiente para complementar la carne sin enmascararla. Esta combinación es un clásico de la cultura de las tapas andaluzas: el jamón ibérico con una copa de Manzanilla es un plato fundamental de las tapas.

El amontillado (un jerez parcialmente oxidado, más complejo que el Fino pero menos que el Oloroso) amplía el maridaje a un terreno aromático más complejo. Para embutidos no ibéricos, el jerez seco también combina bien con chorizo, salchichón y mortadela (esta última especialmente con amontillado).

Nota práctica
El Fino y la Manzanilla deben ser jóvenes y frescos; ambos se deterioran rápidamente una vez abiertos. Consumir en las primeras 1-2 semanas después de abrirlos. Los Olorosos (dulces) más añejos maridan mejor con postres, no con embutidos.

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